Reflexión de la mañana
Buenos días para cuando no tenés fuerzas
Un texto breve y humano para esas mañanas en las que cuesta arrancar, pero igual seguís.
Hay mañanas en las que el cuerpo pesa antes incluso de levantarte. No pasó nada puntual, o capaz sí, pero igual cuesta explicarlo. Es simplemente esa sensación de empezar el día con menos energía de la que necesitabas.
Y aun así, te levantás. Tal vez más lento. Tal vez sin entusiasmo. Tal vez sin esa fuerza que otros suponen que uno siempre tiene. Pero te levantás igual. Y eso ya dice mucho más de vos de lo que parece.
Porque no siempre seguir se ve épico. A veces seguir es apenas hacer lo mínimo. A veces es lavarte la cara, abrir una ventana, tomar aire y decir “bueno, vamos otra vez”. Y aunque parezca poco, no lo es.
Si hoy estás así, no te castigues por no estar brillante. No te exijas sonreír si todavía no te sale. Alcanzá el día como puedas, pero alcanzalo. A veces la victoria no es volar: es no rendirse en una mañana difícil.